Las pruebas de la Educación, II Jornada 2018 (I)


Hoy he asistido a la II Jornada sobre "Las pruebas de la educación" organizada por la Cátedra de Cultura Científica de la EHU-UPV. Interesante iniciativa de la Universidad para profundizar, y a veces sorprendernos, en las evidencias científicas sobre temas que, normalmente, conocemos desde una faceta muy experiencial.  Este evento, no exento de polémica, es dirigido por la doctora en Psicología Marta Ferrero. Comparto algunas notas que he tomado. Dentro de poco estarán a disposición los materiales  en el blog de la CCC, junto con la grabación de todas las ponencias.

José Ramón Alonso. “Autismo y educación: Problemas y pautas en el aula”. Partiendo de la premisa de que el autismo significa tener un cerebro diferente, comienza con una introducción de su descubrimiento y su consideración actual. El autismo tiene dos características: déficit de interacción social y patrones restringidos en los comportamientos. Hoy en día todavía no existe un marcador biológico para poder hacer un diagnóstico precoz, no se pueden hacer consejos genéticos ni existe medicación específica. Esto produce que existan personas desaprensivas que se aprovechan y pretenden curas milagrosas. El autismo tiene componentes genéticos y multiorgánicos, pero no hay , como algunos pretenden, un "gen autista". 

La educación es la mejor terapia para moldear el cerebro y hay que considerar las características del niño autista a la hora de poder atenderle mejor en el aula. Enseñarle a esperar, adaptar el ambiente (rincón de relax, por ejemplo), usar estrategias visuales, instrucciones claras, secuencias pautadas, dirigirse en 1ª persona, realizar preguntas cerradas sin opciones, cuidar las expresiones literales (ironía), evitar ruidos o luz excesiva, colaborar con la familia y asegurar la participación de iguales normotípicos son algunas de las claves. Es muy importante también explicar en clase lo que es un TEA.


Marta Ferrero. “Enemigos públicos del sistema: la evaluación y los deberes escolares". Como está sucediendo útimamente, se presentan metodologías supuestamente innovadoras en "color", frente a un aula más tradicional en "blanco y negro"; y hay temas estrella que han creado debates en los medios de comunicación. Le evaluación y los deberes han sido protagonistas en los últimos tiempos. 

De la evaluación se ha dicho que genera estrés, resta tiempo y genera aprendizajes superficiales. Incluo han surgido propuestas tan sorprendentes como la "evaluaParty". Nada de esto está basado en evidencias. Siempre se presenta como sinónimo de "hacer exámenes", en contextos calificativos, cuando en realidad la  evaluación debe entenderse como una forma de mejorar.  En la medida en que enfrentemos al alumnado a evaluaciones frecuentes, más favorecemos su aprendizaje, ayudamos a la retención y a identificar lagunas de conocimiento (qué he aprendido, con qué estrategias).

Una evaluación, entendida como mecanismo de regulación, mejora la transferencia de conocimientos en nuevos contextos, favorece la recuperación  de la información que no es evaluada (¡no hace falta evaluarlo todo!), mejora la metacognición, previene que informaciones previas interfieran en las nuevas, da feed-back al profesorado y al alumnado (muy importante la corrección posterior) para ver las ideas previas o redirigir el proceso de EA. Evaluar no es hacer exámenes, sino recuperar información que se supone aprendida, es una herramienta multiuso, que beneficia a la memoria. 

Como ejemplo de uso propone subdividir los bloques de contenidos en unidades más pequeñas, para luego intercalarlas y valoraralas entre 1 a 6 días después del aprendizaje. Las herramientas pueden ser test de respuesta múltiple, pruebas de respuestas cortas, con pistas etc., pero siempre de dificultad equilibrada (dificultad deseable).

Respecto a los deberes, la autora afirma que sirven no solo para repasar lo aprendido o transferirlo a nuevas situaciones (académico), sino que pertmiten establecer relaciones entre familia-escuela. La evidencia demuestra que son beneficioso, siempre y cuando se den unas condiciones:
  • Responden a un objetivo, no son una rutina.
  • Diseñarlos para que el estudiante sea capaz de hacerlos sin ayuda familiar. Facilitar guías a las familias sobre su papel de acompañante.
  • Nunca usarlos como castigo
  • Necesitan feed-back, corrección posterior, intergralos en el tema.
  • Necesitan de un ejemplo previo explicado en el aula 
  • Reducidos en Primaria (que sirvan para "hacer hábito), 10, 20 y 30 minutos /según ciclo
  • Más academicos en Secundaria, máximo 1 hora para ESO y 2 horas para Bachillerato.
  • Calidad vs cantidad. Más cantidad de deberes no mejora, es más eficaz el esfuerzo y la sostenibilidad en el tiempo.
  • Coordinación y planificación por parte del profesorado.
  • Ofrecer espacios en el centro (biblioteca) para que aquel alumnado que no tenga condiciones en su casa pueda hacerlos.
Continuará...

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